domingo, 27 de junio de 2010

"Nos pagan por hablar....pero no por cualquier hablar¡¡¡¡.."

La comunicación, dicho de forma bastante simple, se trata de una coordinación de acciones; para entenderlo debemos tener en cuenta varias cosas, dentro de ellas que nuestras conversaciones o expresiones comunicativas, por lo menos las relevantes para nuestra vida profesional, siempre deben tener un propósito, el cual lejos de medirse por una escala filosófica, se medirá en una escala práctica en donde el éxito de nuestra gestión, en cualquier campo lo dictaminan fundamentalmente, los resultados que obtengamos, resultados que dependen de un conjunto de acciones (nuestras o de nuestro equipo de trabajo) ejecutadas de forma no sólo efectiva sino eficiente. Bien, es aquí dónde la comunicación adquiere relevancia, pues para que las acciones sean efectivas (cumplan con el propósito para el cual las concebimos) y se desarrollen de forma eficiente (a través de una gestión adecuada y responsable de los recursos destinados para su cumplimiento) se requiere de una coordinación "inteligente" de dichas acciones, factor que me atrevo a decir, se logrará si y sólo sí, las construímos a través de acuerdos y las desplegamos a todos los niveles pertinentes a través de nuestras "convesraciones".